lunes, 19 de enero de 2009

El robot niño



Abrió sus ojos de cristal


una mañana en un baúl


y vió su cuerpo de metal


él no era un niño como tú.


Sus torpes pasos al andar


un corazón de soledad,


sus lagrimitas de tristeza


reclamaban tu amistad.


Se miraba de reojo en el espejo


y quería ir al parque y al colegio,


sus tuercas y sus tornillos lo impedían


y luchaba inútilmente por tener vida.


Quisiera viajar contigo,


compartir todos tus juegos


y sentir el cálido cariño


cuando mamá, dice te quiero.


Tener un amigo fiel


a quien contarle secretos


un abuelo y un hogar


y un montón de sueños.


Un día tú, te diste cuenta de su soledad


entre tus manos chiquitas


le abrazaste más y más


y se abrió el cielo de su libertad.