lunes, 26 de enero de 2009

LA BONITA REALIDAD DE LA VIDA

Cuentan que una vez una mujer caminaba por la playa en una noche de luna llena, mientras pensaba:

"Si tuviera un auto nuevo, sería feliz"
" Si tuviera una casa grande, sería feliz"
" Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz"...
" Si tuviera pareja perfecta, sería feliz"

" Si tuviera un hijo, sería feliz"...

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: "sería feliz si tuviera..."

Así lo hizo hasta que sólamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa, se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros, por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado, y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro.

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar, te darás cuenta lo afortunado que eres, muy cerca de tí está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

Observa la piedrita, que puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable. Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca mas poder recuperarlo



La mayoría de las personas no valoramos a las personas que tenemos a nuestro lado hasta que la perdemos... es más facil quejarnos de lo que queremos y no tenemos en ese momento, deveriamos ser mas agradecidos con quien compartimos nuestros momentos y disfrutar de todo mientras llega aquello que no tenemos.