sábado, 24 de enero de 2009

ANTES DE SER AMA...




ANTES DE SER AMA...
Yo comía mi comida caliente.
Mi ropa lucía planchada y limpia todo el día.
Podía sostener largas y tranquilas conversaciones telefónicas.

ANTES DE SER AMA...
Me dormía tarde, tan tarde como quería (porque yo quería) y jamás me
preocupaban las desveladas. Cepillaba y cuidaba mi pelo, lucía uñas largas y hermosas.
Usaba tacos altísimos y camisones pequeñitos. Mi casa estaba limpia y en
orden, no tenía que brincar juguetes olvidados por todos lados.

ANTES DE SER AMA...
No me importaba si alguna de mis plantas era venenosa, ni pensaba en lo
peligroso de las escaleras o las esquinas de mis muebles.
Tenía adornos en mesas bajas y flores en floreros de vidrio.
No dejaba mi tiempo en consultas mensuales con el doctor,
ni consideraba siquiera la palabra VACUNA.

ANTES DE SER AMA...
No tenía que limpiar comida del piso,
ni lavar las huellas de pequeños deditos marcadas en los vidrios.
Tenía control absoluto de mi mente, mis pensamientos, mi tiempo, mis
planes, mi cuerpo y mi aspecto físico...
Dormía toda la noche y los fines de semana eran totalmente relajados e incluso románticos.

ANTES DE SER AMA...
No me entristecían los gritos de los niños en la consulta médica (porque
no los escuchaba nunca), no tuve jamás que detener, con lágrimas en mis
ojos, un bracito que sería inyectado; no me imaginaba que mi peor
pesadilla pudiera ser un termómetro con el mercurio superando los 39ºC.

ANTES DE SER AMA...
Yo nunca sentí un nudo en la garganta al mirar a través de unos ojos
llorosos y una carita sucia. No conocía la felicidad total con sólo
recibir una mirada. No pasaba horas mirando la inocencia dormir en una cuna.
Nunca sostuve a un bebé dormido SOLO porque no quería alejarlo de mí.

ANTES DE SER AMA...
Nunca sentí que mi corazón se rompía en un millón de pedazos al no poder
calmar el dolor de un niño. Ni nadie me hizo sentir tan valiosa como mi
chiquito agradeciendo una curita, ni tan orgullosa como el día que
escoltó la bandera en el cole.
Nunca supe que algo tan pequeño, podía afectar TANTO mi mundo.
Nunca supe que podía amar a alguien de ese modo.

ANTES DE SER AMA...
Yo no conocía el sentimiento que provoca tener mi corazón fuera de mi
cuerpo. No sabía que tan especial me sentiría al alimentar a un bebé hambriento.
No sabía de esa cercanía inmensa entre una madre y su hijo. No sabía que
algo tan chico podría hacerme sentir tan grande.

ANTES DE SER MAMÁ...
No imaginaba tanta calidez, tanta dulzura, tanto amor. No imaginaba lo
maravilloso que sería. No imaginaba la satisfacción de ser madre, no
sabía que yo era capaz de conmoverme así ante la suavidad de su manita
cálida, de su piecito gordo, de su beso pegoteado de caramelo...

HOY NO IMAGINO MI VIDA
SIN ESA PEQUEÑA SONRISA PICARA Y TRAVIESA,
SIN ESA HUELLA DE CHOCOLATE EN LA PARED,
SIN ESE OLOR A PUREZA,
SIN ESCUCHAR DE UNOS PEQUEÑOS LABIOS
ESA PALABRA CORTA E INMENSA A LA VEZ...


AMA