Querido Julen, tu presencia nos ha hecho a todos mucho más felices de lo que núnca hubiéramos podido imaginar. Ha sido un camino largo y, a menudo, dificil. Pero la recompensa ha borrado, de golpe, todos los complicados momentos pasados. Por eso hoy, gracías a tí, nuestro futuro es una bonita puerta abierta de par en par. Aita y Ama
miércoles, 21 de enero de 2009
Dedicado a todos los papas y futuros papas
martes, 20 de enero de 2009
Pasodoble, Deja que bese tu frente

Y esa carita de ángel,
No le hagas caso a la gente,
No quiero verte llorar.
Tú fuistes para nosotros,
Esa plegaria en el cielo,
Un día pedí ser madre,
Y los santos te trajeron.
Que no te diga cualquiera,
Mi niño en el “cole” que tú no eres mío,
Que la cigüeña “pa” mi, también ha “venío”,
No llegó de parís, “pa” traerte,
La cigüeña que te trajo,
Vino de otro continente.
Que más quisiera haberte visto en mis entrañas,
Aquel día en que te vimos, ¡que pellizquitos me daba el alma!
Que más quisiera que los rezos de tres años,
Se hubieran ido en un parto y ya está….
Y mis dolores tuve yo,
Tres añitos de dolores, por amor,
Y aunque no lleves mi sangre,
Hasta la ultima gotita,
Te daría si hace falta.
Y ese día, que llegaste,
No te pude dar la vida,
Pero en cuanto me besaste,
Tú me diste a mí la mía.
Que nadie te diga nada,
De que nunca fui tu madre,
No saben cuanto lloraba
La primera vez que hablaste.
Y presume de apellido,
Que no puedo verte así,
Tú viniste niño mío,
Y me hiciste tan feliz.
Haces que me sienta madre,
Cada vez que veo en ti,
La misma carita de ángel que cuando llorabas,
Aquella mañana que fuimos, por ti.
Como si lo hubiera adoptado......

La típica pregunta, tras la cual todos esperan el típico sí., me llevó internamente a un no que quiero compartir desde estas líneas con todos vosotros.
- No, no le quiero como si la hubiera parido. De hecho, le quiero bien, bien, como si le hubiera adoptado.
Los primeros recuerdos que tengo de mi hijo son la sonrisa de un niño de dos años y medio, al vernos por primera vez; la mirada de muchos otros niños contemplando, el milagro de nuestro encuentro y esperando el suyo; los abrazos en las piernas de esos pequeños llamándonos "papá, mamá", "papá, mamá" intentándole dar como mínimo voz de deseo... Todas las emociones que vivimos cuando fuimos a buscar a nuestra hijo, todas aquellas lágrimas incontenibles, todas aquellas risas que consiguieron vencer, finalmente, tanta y tanta tristeza, no se sienten cuando pares un hijo. El embarazo y el parto, cuando la mujer los vive con pleno protagonismo, con todos sus deseos, son una experiencia maravillosa, un auténtico milagro, un triunfo salvaje, la más merecida y gran victoria....Pero aún así ¿quién podría olvidar jamás la tristeza de aquellos pequeños ojos, ausentes y perdidos por no tener a nadie, que se llenaron, poquito a poco, junto a papá y a mamá, con la luz eterna de la risa?
No, nunca la podría querer como si le hubiera parido, porque es demasiado grande el privilegio, la emoción, de haberle adoptado. Necesitaba él tanto unos padres!!! Deseábamos nosotros tanto un hijo!!! ¿Es que puede haber algo más emocionante, más perfecto, que ese encuentro?"
pd...si, quiero, y adoro a mi hijo como si le hubiera adoptado...y bien orgullosa que estoy de ello, por todo lo que me da cada dia, por cada sonrisa suya, por cada vez que me dice que me quiere "hasta el infinito"
por que es sencillamente maravilloso...

lunes, 19 de enero de 2009
El robot niño

Abrió sus ojos de cristal
una mañana en un baúl
y vió su cuerpo de metal
él no era un niño como tú.
Sus torpes pasos al andar
un corazón de soledad,
sus lagrimitas de tristeza
reclamaban tu amistad.
Se miraba de reojo en el espejo
y quería ir al parque y al colegio,
sus tuercas y sus tornillos lo impedían
y luchaba inútilmente por tener vida.
Quisiera viajar contigo,
compartir todos tus juegos
y sentir el cálido cariño
cuando mamá, dice te quiero.
Tener un amigo fiel
a quien contarle secretos
un abuelo y un hogar
y un montón de sueños.
Un día tú, te diste cuenta de su soledad
entre tus manos chiquitas
le abrazaste más y más
y se abrió el cielo de su libertad.
sábado, 17 de enero de 2009
Carta de un hijo a todos los padres del mundo

No me des todo lo que te pida: A veces sólo pido para ver cuánto puedo tomar. No me grites: Te respeto menos cuando lo haces... y de ese modo me enseñás a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo. No des siempre órdenes: Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto. Cumple las promesas buenas y malas: Si me prometes un premio, dámelo. Pero si lo prometido es un castigo, cúmplelo también. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Tampoco con compañeros, vecinos u amigos. Si tú me haces lucir mejor que los demás alguien va a sufrir y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra. No cambies tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decídete y mantén esa decisión. Déjame valerme por mí mismo: si tú lo haces todo por mí yo nunca podré aprender. No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por tí, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices. Cuando yo hago mal, no me exijas que te diga el por qué lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé. Cuando estás equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de tí y me estarás enseñando a admitir mis equivocaciones también. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos, ya que porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también. No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. Cuando te cuente un problema mío no me digas: "no tengo tiempo para tonterías" o "eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme. ...Y quiéreme y dímelo: a mí me gusta oírtelo decir aunque tú no creas necesario decírmelo. Con amor, tu hijo que te quiere | ||